lunes, 3 de septiembre de 2007

QUO VADIS SEGWAY?


En enero del 2001 comenzaron los rumores: el más célebre inventor norteamericano estaba ultimando los detalles de un aparato high tech en el que había estado trabajando durante 10 años y que modificaría radicalmente la vida en las ciudades.

Dean Kamen
tiene fama y fortuna, un millonario autodidacta reconocido mundialmente por la creatividad de sus inventos: una máquina de diálisis portátil, un dispositivo para mantener “limpias” las arterias y un transportador de discapacitados que puede subir escaleras. Recibió, de manos del Presidente Clinton, la Medalla Nacional de Tecnología 2000 y fue premiado por el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) con la nada despreciable cifra de 500 mil dólares por sus inventos relacionados con tecnología médica y por su contribución a la promoción de la ciencia y los inventos entre los estudiantes norteamericanos.


Los medios de comunicaron comenzaron a especular respecto a la finalidad del aparato (por entonces denominado Ginger): algunos afirmaron que era un dispositivo antigravedad, otros que era una lancha propulsada por hidrógeno. Era evidente que se trataba de un medio de transporte, pero no había certezas. La trayectoria de Kamen más las declaraciones de Steve Jobs (fundador de Apple Computers) respecto a que Ginger sería tan revolucionario como la PC, o la opinión de John Doerr (uno de los principales inversores de Netscape y Amazon) referida a un desarrollo tecnológico tan importante como Internet, justificaban ampliamente el revuelo mediático.


El misterio se develó: se trata de un “scooter” de dos ruedas propulsado mediante una batería eléctrica. Puede transportar una persona de hasta 120 kg, más una carga adicional de 30 kg. Su velocidad máxima es de 25 km/h con una autonomía de aproximadamente 30 km. No hace falta ir a una estación de servicio porque se lo recarga enchufándolo a una línea eléctrica domiciliaria. Su nombre es Segway y su desarrollo costó más de 100 millones de dólares.


Para conducir al Segway sólo se requiere suaves movimientos de las manos o del cuerpo y pensar. Para moverlo hacia delante o hacia atrás, el “jinete” sólo necesita inclinarse ligeramente en una de esas direcciones. Para doblar a la izquierda, sólo hay que girar el manubrio derecho hacia delante, o hacerlo hacia atrás para doblar a la derecha. Para frenar, sólo hay que pensar en hacerlo porque el aparato no tiene frenos, pero obedece.


Lo extraordinario del Segway radica en su capacidad de mantener el equilibrio. Kamen lo explica de la siguiente manera: “cuando uno se levanta y avanza hacia delante, se modifica una condición de equilibrio que podría terminar en una caída. El cerebro capta ese cambio porque registra una modificación en el fluido contenido en el oído interior y envía la orden de avanzar una pierna para detener la caída. Este proceso se repite mientras continúa el avance, y entonces caminamos moviendo sucesivamente nuestras piernas, manteniendo siempre el equilibrio”.

El Segway trata de imitar este proceso, sólo que en vez de piernas posee ruedas, en vez de músculos un motor; nuestro irreproducible cerebro es reemplazado por un conjunto de microprocesadores y el oído interior por cinco sofisticados giróscopos. Aquellos que lo probaron confirmaron las palabras del famoso escritor sci–fi Arthur Clarke: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Kamen y sus financistas pronosticaron que el libro Guinness registraría al Segway como el invento que más rápidamente conseguiría ventas por 1000 millones de dólares. Tal optimismo se basaba en la siguiente premisa: es muy costoso, desde un punto de vista energético y ambiental, mover autos que pesan entre 1500 y 2000 kg para transportar una persona que pesa, en promedio, 75 kg.

Los problemas de costos, estacionamiento, contaminación ambiental y accidentes justifican el reemplazo, en las áreas comerciales de las ciudades medianas y grandes, de los autos voluminosos por los “caminantes motorizados” en sus respectivos Segway. Todas las ciudades del mundo moderno iban a modificar sus pautas de transporte y ello traería aparejado un nuevo enfoque urbanístico. También se lo utilizaría en los parques de diversiones, en las fábricas y en los campos de batalla (¿lo habrán probado en Irak?).


Comenzó una etapa de pruebas: carteros del Servicio de Correos de Estados Unidos, personal del Servicio Nacional de Parques, operarios de fábricas de la General Electric y otras empresas utilizaron al “Transportador Humano” en sus tareas habituales. Las conclusiones no fueron muy alentadoras: carteros con mucho frío por haber dejado de caminar, aumento de peso en trabajadores que ya clasificaban como obesos y varios choques entres transportados y peatones. Paradójicamente, el destino del scooter podría llegar a ser las tranquilas zonas residenciales en “abierta oposición” a los pronósticos del inventor y sus socios.

En agosto del año 2006, la empresa introdujo en el mercado la segunda generación del scooter, Gen II PT (Personal Transporter) en sus versiones i2 y x2. Las metas son ahora modestas: usarlo en sendas peatonales, campos de golf, transporte de objetos relativamente pequeños y en la nueva versión de la “policía montada”.

Se lo puede comprar en los “dealers” autorizados al precio oferta de 4950 dólares. Hace un año atrás (setiembre de 2006), sólo se habían vendido 23.500 vehículos y como su utilización está seriamente restringida en las grandes ciudades norteamericanas como así también en Europa y Japón, todo parece indicar que el Segway no ingresará al Guinness.

1 comentario:

gw.ar dijo...

Parece que alguien había predicho el segway hace un siglo!!

http://imgs.xkcd.com/blag/year_2000.jpg

La imagen corrsponde al diario 'Brown County Democrat', 28 de diciembre del 1900.!!