jueves, 1 de noviembre de 2007

EL SISTEMA OPERATIVO DE LA MADRE NATURALEZA


La humanidad, en los años previos a la Revolución Industrial, existía en un número relativamente pequeño y con un nivel tecnológico limitado. Cualquier perturbación ambiental causada por los seres humanos era local y generalmente absorbida por la misma naturaleza.

En los últimos dos siglos se han producido cuatro hechos que han originado problemas ambientales que están superando la capacidad de la naturaleza para absorberlos:

1.- Un crecimiento extraordinario de la población que ha generado enormes presiones sobre los recursos ambientales. La población humana se ha duplicado desde 1960 a la fecha y actualmente viven más de 6.400 millones de personas.
2.- Este crecimiento, en particular en los países desarrollados, ha estado acompañado de procesos industriales que con sus residuos alteran el medio ambiente.
3.- El crecimiento poblacional y la industrialización han dado origen a la urbanización, el movimiento de personas que emigran de pequeños asentamientos a ciudades y pueblos. La mitad de la población humana vive en ciudades y cada día migran 160.000 personas desde el campo a la ciudad, lo cual contribuye a intensificar los problemas ambientales en función de la densidad de personas e industrias.
4.- El crecimiento explosivo del uso de la energía. La humanidad, en su conjunto, utiliza hoy aproximadamente 20 veces más energía que en el año 1850; este aumento resulta del producto entre la quintuplicación de la población y la cuadruplicación del uso promedio de energía per cápita.

El éxito económico y los elevados niveles de vida en los centros urbanos de las naciones desarrolladas se lograron a través de un elevado consumo de recursos naturales tales como agua, madera, depósitos minerales, suministro de energía y suelos. En la década de 1960, las expectativas sin límites que siguieron a la guerra mundial causaron alarma en relación a la explosión demográfica, el deterioro del medio ambiente y el agotamiento rápido de los recursos naturales no renovables. La humanidad, que había adquirido poderes para dominar y explotar la Tierra, no se mostraba capaz de controlar el tamaño de su propia población, ni de administrar los recursos limitados del planeta de manera sensata y sostenible.

Numerosos científicos, economistas e intelectuales presentaron panoramas desoladores, aunque verosímiles, de desastres ambientales basados en la proyección de las tendencias dominantes en el crecimiento de la población, en el consumo y en la contaminación. Los remedios propuestos destacaban la necesidad de controlar la población, limitar el crecimiento económico y depender más de recursos renovables para la obtención de energía y materias primas.

Estas ideas se presentaron en libros comprensibles para amplios segmentos de la sociedad y tuvieron efectos notables en las actitudes sociales y en la acción legislativa. El más destacado por su impacto en la población general fue Primavera Silenciosa (Silent Spring, 1962) de Rachel Carson. Los cambios en las actitudes sociales llevaron a distintas formas de legislación para combatir la contaminación, al auge del conservacionismo y al activismo ambiental de los consumidores de los países desarrollados.

En los últimos años la atención se ha concentrado en un fenómeno relacionado con el aumento en el consumo de energía: el calentamiento global debido al efecto invernadero. Este efecto ha acompañado la evolución de nuestro planeta desde sus primeros días: parte de la radiación solar que alcanza la superficie de la Tierra no retorna al espacio debido al dióxido de carbono y al metano presentes en la atmósfera. Lo anterior se tradujo en un calentamiento paulatino del planeta, lo que permitió el surgimiento de la vida tal como la conocemos.

Para verificar si las actividades humanas estaban interfiriendo en este “delicado equilibrio planetario”, las Naciones Unidas convocaron a numerosos científicos del clima para constituir el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Es muy revelador analizar como las conclusiones del citado panel han ido modificándose a lo largo del tiempo:

* En su primer reporte de 1990, el panel encontró evidencias relacionadas con el calentamiento global pero consideró que sus causas podrían ser tanto humanas como naturales.
* En el segundo reporte de 1995, el panel afirmó que “el balance de evidencias sugiere una influencia humana discernible en el clima global”.
* En el año 2001 se estableció que había una probabilidad entre el 66 y el 90% de que las actividades humanas fueran las responsables del calentamiento observado en los últimos 50 años.
* En su último y reciente informe (febrero de 2007), el panel declaró que las evidencias del calentamiento global eran “inequívocas” y que las actividades humanas eran responsables de ser la fuerza impulsora del citado proceso, ahora con una probabilidad entre el 90 y el 99%.

Este tipo de afirmaciones pueden resultar demasiado “light”, demasiado suaves, en los oídos de los activistas de los movimientos ecologistas o de algún ciudadano simplemente preocupado por los fenómenos climáticos que a diario se informan en los medios de comunicación masivos.

Sin embargo, los científicos reconocen sus limitaciones en lo que respecta a la posibilidad de realizar predicciones relacionadas con un proceso tan complejo como el cambio climático de un planeta. Reconocen que a menudo se equivocan, que las hipótesis se modifican y evolucionan, y que tal vez, “milagrosamente”, el proceso de calentamiento global desaparezca en el corto plazo. Cabe también la posibilidad de que se agrave con mayor rapidez. Sin lugar a dudas, este tipo de lenguaje probabilístico es el aconsejable ante un fenómeno que puede influir sobre toda la biosfera imperante en el planeta.

Continuando con el lenguaje probabilístico, podemos afirmar que lo más probable es que hemos introducido un exceso de actividades económicas humanas, con su correspondientes emisiones de dióxido de carbono, en el Sistema Operativo de la Madre Naturaleza (Thomas Friedman dixit) tal que ya no podemos determinar cuando ella paró y nosotros empezamos. ¿En qué momento, las altas temperaturas, las sequías, las tormentas intensas y demás fenómenos meteorológicos dejaron de ser autoría de la Naturaleza para comenzar a ser objeto de nuestras actividades económicas?.

Nunca lo sabremos y seguiremos estando expuestos a tales fenómenos climáticos por un largo tiempo aunque mañana mismo decidamos comenzar a cuidar seriamente al planeta. Lamentablemente, tendremos muchas pérdidas en vidas humanas y en elementos materiales porque la infraestructura que hemos diseñado no está preparada para este cambio climático.

Tenemos por delante dos tareas “titánicas”: (i) reducir significativamente nuestro elevado consumo de combustibles fósiles o reemplazarlos por energías renovables y (ii) modificar toda aquella infraestructura que no fue diseñada para tolerar la intensidad de los fenómenos climáticos actuales.

¡Ah!, también escuchar todos los días el pronóstico del tiempo.

La foto que ilustra el post es cortesía de:
http://www.flickr.com/photos/sorby/258577150

1 comentario:

Gonzalo Javier dijo...

Hola.

Soy Gonzalo.
Les vengo a pedir ayuda para poder difundir lo mas posible mi blog sobre el calmbio climático
Hasta hace poco hice circular por internet una reflexión sobre el calentamiento global dejandola en los blogs que trataran sobre el tema o que estuviesen relacionados al medio ambiente.
Pero ahora he creado mi propio blog.
Denle un vistazo a mi blog y si les interesa y les gusta, por favor les pido que me ayuden.
No se muy bien como se maneja esto de los blogs.

Aca esta mi dirección de blog:

http://elgranretodelsiglo.blogspot.com/





Por favor mirenlo aunque sea primero.


desde ya muchas gracias.

Un gran saludo.