viernes, 7 de marzo de 2008

¿PAPEL O PANTALLA?


Día tras día aumenta el número de personas que van tomando conciencia respecto a como su actividad diaria influye en el calentamiento global de la atmósfera. Entre tales actividades se incluyen las pautas de consumo; entonces empiezan a consumir “productos verdes” y/o energéticamente eficientes y/o reciclables y/o reutilizables. Por supuesto que la industria ya tomó nota del fenómeno y comenzó a analizar sus procesos productivos y el “contenido verde” de sus productos finales.

Las industrias que emiten mayores cantidades de dióxido de carbono (CO2) son (en orden decreciente): química, petróleo y carbón, metales primarios y manufactura de papel. Dado que ésta última es la proveedora de materias primas para la impresión de diarios y revistas, todo parece indicar que una apropiada conducta verde implica reemplazar la compra del diario del domingo o del semanario de noticias por sus equivalentes en la red.

Antes de tomar una decisión los invito a analizar dos opiniones con distintos resultados respecto al tema citado. Los emisores de las opiniones son dos “peso pesados” de Wired, la mejor revista de divulgación científico – técnica.

En este rincón se encuentra Brendan Koerner, columnista de la revista y especialista en divulgación de temas ambientales. Sus cálculos comienzan de la siguiente manera: se necesitan 12 árboles “maduros” para producir una tonelada de material de impresión; un diario de gran volumen y tirada en los Estados Unidos (172 páginas por ejemplar y una edición dominical de 600 mil ejemplares) utiliza 4.712 árboles por semana, lo que implica más de 230 mil árboles al año. El 40% del material de impresión es reciclado y el periódico sólo compra a empresas que plantan la misma cantidad que talan.

A continuación sigue la etapa de convertir la madera en pulpa, proceso que consume las 2/3 partes de la energía total involucrada y que es responsable de la mayor emisión de CO2 a la atmósfera. Las siguientes etapas comprenden la distribución al consumidor de los periódicos y revistas y la etapa de recolección y traslado hacia los centros de reciclado o hacia los basureros municipales. Ambas etapas implican consumos de energía, en particular cuando los productos a reciclar son embarcados hacia China. El número final: un diario que pesa aproximadamente 182 gramos emite alrededor de 155 gramos de CO2 a la atmósfera.

Tener un diario online trae aparejado un enorme costo energético: si bien el costo de crear los contenidos es el mismo que en la variante impresa, hay que mantener encendidos a los servidores de la red las 24 horas del día, durante los 7 días de la semana. La cantidad de servidores varía según la importancia del diario, pero su número se cuenta por centenares y cada uno de ellos consume alrededor de 4.500 kilowatt – hora de electricidad por año (el consumo de electricidad anual promedio de un hogar norteamericano es de 10.000 kilowatt – hora).

A lo anterior hay que sumarle la energía consumida por las miles de computadoras que se conectan para leer las noticias, cómodamente desde la casa o el lugar de trabajo. Koerner concluye que a pesar de todos estos consumos, el diario online es más amigable con el medio ambiente debido a que evita cualquier proceso de deforestación y de contaminación de aguas por los residuos de la industria papelera.

En el otro rincón se encuentra Chris Anderson, editor en jefe de Wired, que está a favor de la edición impresa de las revistas a través del siguiente análisis:

1.- los árboles eliminan CO2 de la atmósfera: balance de carbono negativo.

2.- las compañías forestales cortan esos árboles y plantan un número equivalente: balance de carbono neutro.

3.- el proceso de transformar el árbol en pulpa se realiza mediante hidroelectricidad porque las pasteras están ubicadas a la vera de los ríos; los residuos del proceso se utilizan para generar electricidad: balance de carbono neutro.

4.- se imprimen las revistas y se distribuyen principalmente por vía ferroviaria: balance de carbono ligeramente positivo.

5.- los suscriptores de la revista, al finalizar su lectura la envían a la basura pero garantizando que la misma llegue a un centro de reciclado: balance de carbono neutro.

En resumen, Anderson postula que la edición impresa “quita carbono de la atmósfera” cuando los árboles son transformados en pulpa y se vuelven a plantar la misma cantidad de nuevos ejemplares. Anderson aclara que no existe suficiente material reciclable para todos los periódicos y revistas del planeta y que tampoco existen cálculos apropiados de los costos energéticos involucrados en el transporte y reciclado de los mismos.

¿Qué decisión tomar si nuestra conducta es favorecer todo aquello que ayude a mitigar los efectos del calentamiento global?. Mis expectativas están puestas en el Kindle (o similares), una delgada pantalla de alta resolución que promete ser el “papel electrónico” que reemplace tanto a las computadoras como al material impreso.

Es un dispositivo que se conecta en forma inalámbrica con un proveedor de diarios y libros (y revistas en el futuro cercano), se elige el material que se desea leer y en segundos él mismo está disponible en la pantalla. Se puede elegir entre 100 mil libros, decenas de periódicos, cientos de blogs (¿podrá llegar el mío?), la Wikipedia y otras fuentes de información. No requiere WiFi y su consumo es el de una batería recargable, menor al de la mayoría de computadoras y notebooks.

Indudablemente será un gran desafío para quienes “crecimos intelectualmente” utilizando sólo materiales impresos.