sábado, 28 de agosto de 2010

PIENSO, LUEGO GOOGLE SE ENTERA


Cada día pasamos más tiempo frente a una computadora. Y todo indica que pasaremos más tiempo frente a las mismas. Recuerdo haber comenzado a trabajar en una terminal que tenía un teclado sin pantalla: los comandos tipeados se imprimían para mi control, al igual que los datos que ingresaba y los resultados que obtenía.

Poco tiempo después pasé a un terminal con pantalla y me parecía la octava maravilla. Después la computadora fue personal, la pantalla tuvo colores y apareció el mouse para agilizar las tareas. Hoy tenemos pantallas sensibles al tacto y vamos por más.

¿Qué nos queda?: independizarnos totalmente del teclado, el mouse o la pantalla sensible al tacto. Para ello necesitaremos simplemente pensar, y que nuestros pensamientos activen tareas en la computadora.

Científicos en Intel están desarrollando un proyecto que apunta, en una primera etapa, a enviar comandos o escribir un texto mediante el pensamiento. Para ello estudian cómo ciertas áreas del cerebro se activan cuando pensamos ciertos tipos de palabras. Por ejemplo: cuando pensamos en una espada se activan zonas del cortex motor asociadas a la zona del cerebro que controla los movimientos físicos; cuando pensamos en una manzana se activan zonas del cerebro asociadas al hambre. Los científicos crearon un “formulario” con 20 preguntas que acotan las zonas del cerebro relacionadas con la palabra que se está pensando y los resultados parecen alentadores.

En la medida que se tenga información cada vez más detallada de cuáles son las zonas que se activan ante cierto tipo de palabras, se podrán transmitir los impulsos cerebrales a la memoria RAM de la computadora, y será equivalente a tipear con el teclado o pulsar el mouse. Los científicos de Intel también están desarrollando un “casquete” que permita enviar esos impulsos en forma cómoda. Este paso será imprescindible porque actualmente sólo se envían pulsos cerebrales mediante los scanners de resonancia magnética que se utilizan en los centros de salud.

Si la tecnología se desarrolla según los planes, podremos, en el corto plazo, colocarnos el casco para escribir un texto, ingresar a nuestro correo electrónico o hacer búsquedas vía Google.

Al igual que en mi anterior post (Phil K. Dick otra vez), es el tipo de tecnología que puede tener serias implicancias en lo que respecta a la libertad de los individuos. Si nuestros pensamientos pueden ser enviados a una computadora y las computadoras están en red, nuestros pensamientos podrían ser almacenados en un servidor lejano, con un software que detecta términos de interés para gobiernos y corporaciones. De aquí a Orwell y su Policía del Pensamiento hay un trecho muy corto.

Relacionado con el post anterior, Federico comentó lo siguiente: “Es cierto que no se pueden frenar los avances tecnológicos, solo se puede intentar regularlos mediante leyes. Y la relación entre libertades individuales y seguridad es compleja, las sociedades oscilan entre privilegiar una o la otra según los últimos acontecimientos, no existe un equilibro perfecto per se.Lo que es seguro es que el concepto de privacidad cambia con el tiempo y los nacidos en siglo XX tendremos que acostumbrarnos a las pautas cambiantes del siglo XXI”.

Comparto mucho de lo comentado por Federico. Tal vez a única solución sea desarrollar sociedades profundamente democráticas.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Bonito mensaje fuerte. Nunca pensé que era tan fácil. respetos a usted!