
¿A quién no le gusta el chocolate? Es probable que a muchos no le guste, pero seguro que son minoría. Para la mayoría de los mortales, a los cuales nos encanta el chocolate, hay buenas noticias: investigadores norteamericanos han completado la secuencia del ADN de Theobroma cacao, el árbol de cacao que da la materia prima para la elaboración de uno de los alimentos más exquisitos del planeta.
El proyecto, esponsoreado por Mars ─una de las empresas más importantes en la fabricación de chocolates─, podría servir para desarrollar árboles resistentes a enfermedades, frutos más sabrosos y mayores rendimientos por hectáreas. Entre los beneficiarios del proyecto están las empresas productoras, los seis millones de granjeros que producen cacao en zonas tropicales y los millones de consumidores de chocolate.
Es otro gran avance de la ciencia genómica. Si bien no hay números exactos, se calcula que ya son 180 las formas de vida con secuencia genética completa. Es una lista muy heterodoxa integrada por: arroz, trigo y uvas; levaduras, chimpancés y perros; la mosca de la fruta, ratas usadas en laboratorios de investigación científica y gallinas; microbios que incluyen a la plaga bubónica, lepra y el parásito de la malaria; y por supuesto el ser humano, autor de todos esos estudios.
Ahora parece más fácil, pero hace sólo 20 años la idea de completar la secuencia del ADN pertenecía a la ciencia ficción. Un poco de historia: el ADN (ácido desoxirribonucleico) fue aislado por primera vez en el laboratorio en 1944. el mérito por la descripción de su estructura fue otorgado a Francis Crick y James Watson, quienes lo completaron en 1953. Luego apareció Frederick Sanger, quien en 1975 encontró una manera de leer la secuencia del código genético. Otro hito en la historia de la genómica fue la invención de la huella genética por el científico inglés Alec Jefreys: es una técnica que permite diferenciar entre individuos de la misma especie a partir de muestras del ADN. La huella genética se utiliza en medicina forense para identificar a sospechosos de actos criminales a partir de muestras de sangre, cabello, saliva o semen. Ha permitido inculpar o exonerar a muchísima gente; también ha dado tema para los guionistas de innumerables series de televisión. La historia del descubrimiento del ADN tiene también su “toque humano” a partir del rol cumplido por Rosalind Franklin en la investigación. Lamentablemente, Franklin falleció de cáncer en 1958, a los 37 años de edad, originando una controversia que aún hoy continúa.
En 1995 se logró la primera secuencia genética: se trató de una simple bacteria. Luego le siguieron la levadura, un gusano nematodo y la mosca de la fruta. La secuencia del ser humano se completó en el año 2000: todo un símbolo para quienes gustan de los números redondos. A partir de la evolución incesante en la potencia de cálculo de las computadoras, en sistemas de control automático, y la notoriedad y dinero involucrado en los experimentos con ADN, sólo podemos esperar que la genómica se desarrolle a pasos agigantados.
Este desarrollo tendrá consecuencias: desde el descubrimiento de curas para enfermedades hoy sin solución a la obtención de plantas y animales con propiedades específicas (¿maíz con sabor a cacao?). Tal vez sea parte de la solución para alimentar a un mundo superpoblado y evitarnos tener que migrar a otros planetas. También da material para que los luditas verdes avancen con sus profecías apocalípticas. Hay todo un conjunto de implicancias éticas y morales que deberían discutirse y tratar de arribar a ciertos acuerdos básicos.
Un resultado inesperado: los seres humanos tenemos alrededor de 30.000 genes, el cacao tiene más de 35.000 y se considera que el trigo anda por los 40.000. Puede gustarnos o no el chocolate, pero ¿quién esperaba tener menos genes que el cacao o el trigo? Es otro punto a favor de aquellos que opina que el tamaño no importa.
viernes, 24 de septiembre de 2010
NO SOMOS NADA
Publicadas por Darío Weitz a las 10:36 a. m. 1 comentarios
domingo, 19 de septiembre de 2010
ALLÁ VAMOS

El dilema de la superpoblación en el planeta es un tema inevitable para quienes analizan el futuro mediato. La tendencia es muy clara: la población aumenta, la expectativa de vida se alarga, el consumo de energía y alimentos crece significativamente, pero hay una restricción fundamental: el planeta que nos aloja es el mismo de siempre.
Podemos (y debemos) ahorrar energía, reciclar el agua, consumir menos, pero siempre hay un límite inferior para la huella ecológica individual y si no se frena el aumento de la población, inexorablemente no habrá recursos para todos.
Un grupo de científicos reflota una vieja idea para darle una solución parcial al problema: la colonización del espacio. Si bien la cara más conocida de ese grupo es Stephen Hawking, uno de los que más interviene en el debate es el historiador Roger Launius, curador del Smithsonian National Air and Space Museum.
Launius defiende fervorosamente la idea de colonizar el sistema solar. Es conocido que algunas bacterias pueden sobrevivir en el espacio exterior, pero no el ser humano. Por lo cual hay, a la fecha, sólo dos soluciones posibles para poder vivir en otro planeta: crear artificialmente una biosfera donde podamos habitar o modificarnos radicalmente para poder adaptarnos a las condiciones del nuevo habitat.
Estas modificaciones tan radicales nos transformarían en cyborgs: un organismo viviente que es una combinación de partes orgánicas y partes electromecánicas. Dicho en términos algo más crudos: en parte humano, en parte máquina.
Según Launius el enfoque no es tan dramático si consideramos los millones de seres humanos que sobreviven o mejoran su calidad de vida merced a los aparatos y dispositivos artificiales que tienen en su interior físico: marcapasos, stents, implantes cocleares, implantes dentales, brazos, piernas, rodillas y codos artificiales. Sin lugar a dudas, hay muchos más dispositivos que desconozco, pero es seguro que los humanos no nacemos con ellos. Según Launius, ya hemos comenzado a convertirnos en cyborgs.
Es evidente que se necesita un enorme salto tecnológico para pasar de unos pocos implantes artificiales a tener la capacidad de sobrevivir en atmósferas extraterrestres. Pero al final es sólo una cuestión de asignarle el tiempo y los recursos humanos y económicos apropiados. Lo realmente importante son las implicancias éticas, morales y tal vez religiosas que la idea conlleva.
El dilema ético radica en si podemos justificar los cambios que tenemos que hacer para que sobreviva la especie humana, aunque esos cambios den como resultado algo diferente al ser humano que conocemos. ¿Esta nueva especie tendrá sólo una simulación de la conducta humana?, ¿tendrá las intuiciones y sensibilidades morales que nos caracterizan? Si realmente proponemos la colonización del espacio como la mejor solución, ¿seremos los aprendices de brujos de los futuros Terminators?
Aún falta mucho para tomar decisiones al respecto, y hay multitud de problemas más acuciantes en el corto plazo. Pero el largo plazo siempre llega y los pensadores más lúcidos deben iniciar el debate. Se trata, nada más y nada menos, que la supervivencia de la especie humana.
Publicadas por Darío Weitz a las 10:53 a. m. 2 comentarios Temas: ciencia, Futuro Cercano
viernes, 10 de septiembre de 2010
SOBRE HOMBRES Y MÁQUINAS

El sociólogo norteamericano Clifford Naas acaba de publicar un libro titulado “The man who lied to his laptop” (El hombre que le mintió a su computadora portátil). Es un título bastante “marketinero”, aunque ciertas afirmaciones que realiza el autor en el libro son interesantes para el análisis.
Naas, en su último año como estudiante de Ciencias de la Computación, decidió hacer un curso en Sociología y se encontró con la posibilidad de entrelazar ambos campos de la ciencia para investigar cómo se están dando las interacciones entre los humanos y las computadoras.
El principal descubrimiento de Naas es que tratamos, en cierto grado, a las computadoras como si fueran humanas. Entre los diversos experimentos realizados para confirmar esta hipótesis, Naas indica aquel donde un conjunto de personas tenían que calificar a un software. La evaluación se hizo en dos grupos de máquinas: en una de esos grupos el software estaba siendo usado desde hace tiempo; en el otro grupo el programa no estaba siendo usado y se lo cargó sólo para la prueba. En forma consistente, el programa recibió mejores calificaciones en el primer grupo de computadoras: un comportamiento del tipo “no voy a herir los sentimientos de la computadora donde el programa hace tiempo que está instalado”.
En otro experimento, un grupo de voluntarios tenían que realizar una serie de tareas en diversas computadoras. A cada máquina se le asignó una persona y se le agregó un pedazo de tela roja o azul, como si formaran parte de un equipo. A los participantes se les hizo un montón de preguntas, aunque la única que le interesaba a Naas era si calificaban igual a las de su equipo que a las del otro. Nueva sorpresa: la mayoría de los voluntarios del equipo rojo calificó a las computadoras que tenían la tela roja como mejores, más rápidas y más amigables, comparadas con las que tenían la tela azul. La misma conducta se verificó con los integrantes del otro equipo. Es el tema de la identificación con un equipo que miles de empresas en el mundo tratan de obtener de sus empleados.
Otro experimento interesante se relacionó con cómo lograr que la gente nos revele información. Un conjunto de voluntarios interactuó con un programa que les informaba lo siguiente: “La mayoría de las computadoras tienen hoy en día 2Mb de memoria; como soy un modelo antiguo, sólo tengo 1 Mb de memoria. ¿Con qué cosas se siente usted inadecuado?”. Los participantes se mostraron más favorables a revelar información privada cuando se encontraron con un programa que les mostraba “su situación particular”. Algo parecido se dio cuando, tras usar un programa de búsqueda poco amigable, se les pidió a los voluntarios que optimizaran los parámetros de la pantalla. La conducta de los participantes también fue poco amigable, muy diferente a la del grupo que le tocó un programa de búsquedas muy amigable: éstos últimos completaron todas las tareas necesarias para mejorar la pantalla.
A partir de sus estudios, Naas propone una serie de sugerencias para los diseñadores de productos tecnológicos: que el teléfono celular cambie automáticamente la velocidad y cadencia de nuestra voz para tratar de adaptarse al ritmo de nuestro interlocutor al otro lado de la línea; que los sistemas tipo GPS incorporen elementos del lenguaje natural, tal como decir “de vuelta a la izquierda después del supermercado”, en vez de “gire a la izquierda en 30 metros”.
No sólo pasamos cada vez más tiempo frente a una computadora, sino que comenzamos a asignarles conductas humanas. A pesar de la tendencia hacia la superpoblación, ¿vamos camino a un futuro cercano con mayor interacción humano-máquina respecto a la interacción entre seres humanos?
Como todo buen escritor de ciencia ficción, Isaac Asimov en su libro “El sol desnudo” pronostica un mundo donde no hay contactos entre los seres humanos, quienes sólo interactúan con máquinas y con robots.
Publicadas por Darío Weitz a las 3:30 p. m. 0 comentarios Temas: ciencia, Futuro Cercano
sábado, 4 de septiembre de 2010
BUCKYBALL
Quien acostumbre realizar sus búsquedas vía Google, encontrará hoy que la segunda “o” del logo de la empresa está reemplazada por un esquema interactivo que es una mezcla de pelota de fútbol con molécula química.
No se equivoca porque es ambas cosas a la vez: se trata de la “buckyball” o del buckminsterfullereno C60. Es una molécula que tiene una forma muy particular y está compuesta exclusivamente por 60 átomos de carbono. Esta molécula fue descubierta hace exactamente 25 años atrás por investigadores científicos de
Todos conocemos dos formas estables (alotrópicas) del carbono: diamante y grafito. Los fullerenos son la tercera forma estable del carbono y tienen formas esféricas, elipsoidales o cilíndricas.
Existe una gran variedad de fullerenos esféricos, que tienen variaciones en sus estructuras. El buckminsterfullereno o C60 fue el primero en ser descubierto y es el más conocido por su forma de domo geodésico. Es la molécula de fullereno más pequeña en la cual se verifica que dos pentágonos nunca comparten una arista en común, lo que da como resultado una resistencia extraordinaria a la tensión.
Los fullerenos no son sólo apreciados por su estética, sino también por sus aplicaciones en productos electrónicos, nanotecnológicos y en otras ramas de la ciencia y la tecnología.
En un post publicado el 12 de diciembre de 2007 escribí lo siguiente en relación a la buckyball: “La revolución en el diseño de los balones se dio en el Mundial de México 1970 y fue impulsado por la televisación de los partidos en vivo y en directo. El modelo “Telstar” desarrollado por la empresa Adidas fue la primera de las “Bucky balls”.
El ingeniero norteamericano Richard Buckminster Fuller confiaba poderosamente en las habilidades creativas del ser humano y en la perspectiva de un futuro mejor a partir de los nuevos desarrollos tecnológicos y de una “ciencia del diseño” que fuera solucionando uno tras otro los diferentes problemas que afectaban a la humanidad.
La muerte de su pequeña hija de 4 años, debido a problemas en la vivienda que habitaban, lo impulsó a dedicarse al diseño y construcción de edificios. Investigó arduamente sobre estructuras, nuevos materiales y diferentes técnicas de construcción buscando soluciones que involucraran el mínimo consumo de materiales y energía. Se interesó particularmente en el diseño de objetos que se armaban a partir de varias partes pequeñas e idénticas.
En 1949, Buckminster Fuller construye el domo geodésico: un novedoso edificio de diseño futurístico constituido por una red altamente compleja de triángulos idénticos que forman una superficie prácticamente esférica. La similitud entre los triángulos simplifica enormemente la construcción del domo y le otorga a la estructura una resistencia superior comparado con edificios construidos con la misma cantidad de materiales. Consideremos la cáscara de un huevo: es un material débil y quebradizo, pero cuando adopta la forma ovoide su resistencia a la tensión crece enormemente.
Publicadas por Darío Weitz a las 9:37 a. m. 0 comentarios Temas: ciencia
sábado, 28 de agosto de 2010
PIENSO, LUEGO GOOGLE SE ENTERA
Poco tiempo después pasé a un terminal con pantalla y me parecía la octava maravilla. Después la computadora fue personal, la pantalla tuvo colores y apareció el mouse para agilizar las tareas. Hoy tenemos pantallas sensibles al tacto y vamos por más.
¿Qué nos queda?: independizarnos totalmente del teclado, el mouse o la pantalla sensible al tacto. Para ello necesitaremos simplemente pensar, y que nuestros pensamientos activen tareas en la computadora.
Científicos en Intel están desarrollando un proyecto que apunta, en una primera etapa, a enviar comandos o escribir un texto mediante el pensamiento. Para ello estudian cómo ciertas áreas del cerebro se activan cuando pensamos ciertos tipos de palabras. Por ejemplo: cuando pensamos en una espada se activan zonas del cortex motor asociadas a la zona del cerebro que controla los movimientos físicos; cuando pensamos en una manzana se activan zonas del cerebro asociadas al hambre. Los científicos crearon un “formulario” con 20 preguntas que acotan las zonas del cerebro relacionadas con la palabra que se está pensando y los resultados parecen alentadores.
En la medida que se tenga información cada vez más detallada de cuáles son las zonas que se activan ante cierto tipo de palabras, se podrán transmitir los impulsos cerebrales a la memoria RAM de la computadora, y será equivalente a tipear con el teclado o pulsar el mouse. Los científicos de Intel también están desarrollando un “casquete” que permita enviar esos impulsos en forma cómoda. Este paso será imprescindible porque actualmente sólo se envían pulsos cerebrales mediante los scanners de resonancia magnética que se utilizan en los centros de salud.
Si la tecnología se desarrolla según los planes, podremos, en el corto plazo, colocarnos el casco para escribir un texto, ingresar a nuestro correo electrónico o hacer búsquedas vía Google.
Al igual que en mi anterior post (Phil K. Dick otra vez), es el tipo de tecnología que puede tener serias implicancias en lo que respecta a la libertad de los individuos. Si nuestros pensamientos pueden ser enviados a una computadora y las computadoras están en red, nuestros pensamientos podrían ser almacenados en un servidor lejano, con un software que detecta términos de interés para gobiernos y corporaciones. De aquí a Orwell y su Policía del Pensamiento hay un trecho muy corto.
Relacionado con el post anterior, Federico comentó lo siguiente: “Es cierto que no se pueden frenar los avances tecnológicos, solo se puede intentar regularlos mediante leyes. Y la relación entre libertades individuales y seguridad es compleja, las sociedades oscilan entre privilegiar una o la otra según los últimos acontecimientos, no existe un equilibro perfecto per se.Lo que es seguro es que el concepto de privacidad cambia con el tiempo y los nacidos en siglo XX tendremos que acostumbrarnos a las pautas cambiantes del siglo XXI”.
Comparto mucho de lo comentado por Federico. Tal vez a única solución sea desarrollar sociedades profundamente democráticas.
Publicadas por Darío Weitz a las 11:05 a. m. 1 comentarios Temas: Futuro Cercano
domingo, 22 de agosto de 2010
PHIL K. DICK OTRA VEZ
Obviamente no voy a contar la peli, pero la traigo a referencia porque las predicciones de Dick comienzan a cumplirse: la empresa de biométrica Global Rainmakers Inc ha cerrado un trato comercial con la ciudad de Leon, en México, para la instalación de dispositivos que escanean el iris humano.
Este tipo de dispositivos permiten identificar, a distancia, en forma unívoca a cada ser humano. Así se podrá: ingresar en el hogar sin necesitar de una llave; abrir y encender nuestro auto sin llave o tarjeta; ingresar a nuestro cubículo de trabajo, comprar un medicamento recetado o facilitar a un médico el acceso a nuestra completa historia clínica.
Parece todo muy lindo, pero lo que sugería Dick (y lo sufre Tom Cruise en la peli de Spielberg), es que estaremos rigurosamente vigilados a toda hora y en todo momento. Y no todos están contentos con la idea.
El motivo de la instalación de los sistemas en León (y probablemente en otros lugares de México) es el terrible problema del narcotráfico. México tiene una enorme cantidad de asesinatos relacionados con las mafias de la droga, que le disputan el poder al gobierno central. Las autoridades de León decidieron instalar el sistema para saber si aquellas personas sospechadas de contacto con el narcotráfico están en la ciudad. Para tal fin, escanearon los iris de un importante número de criminales convictos. Para los demás, el escaneado es optativo.
Con el tiempo esa base de datos se irá agrandando y las autoridades sabrán perfectamente quien está en la ciudad.
Es, sin lugar a dudas, una medida muy controvertida y los defensores de las libertades civiles han protestado enérgicamente. Las autoridades de la ciudad y los directivos de la empresa biométrica opinan que las ventajas superan a los temores: no harán falta más llaves, documentos de identidad, tarjetas de crédito y débito, pasaportes, documentos, etc. Toda esa información saldrá de nuestro iris. Por otro lado, sabrán todo sobre mí, pero es el precio a pagar para sacar a los “chicos malos” de la ciudad.
Como tantas otras innovaciones tecnológicas, no hay manera de frenarlas. La última decisión es individual: yo elijo si quiero estar adentro o afuera de la base de datos.
Publicadas por Darío Weitz a las 11:55 a. m. 2 comentarios Temas: ciencia, Futuro Cercano
sábado, 14 de agosto de 2010
BIG PILL
Tales píldoras contienen estatinas, una de las sustancias “mágicas” para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, responsables de cientos de miles de muertos por ataques al corazón y otros problemas cerebro-vasculares.
Los médicos proponen que las píldoras se coloquen (gratis) en las mesas de los fast food junto a la mayonesa, la sal, la pimienta y el ketchup. Así, antes de “engullir” una exquisita, pero terriblemente perjudicial hamburguesa, se toma la píldora y se ayuda a reducir los crecientes niveles de colesterol y triglicéridos en la población.
Lógicamente la propuesta desató la controversia: quienes están a favor indican que se reducirán no sólo el número de muertos, sino también la cantidad de intervenciones en los hospitales públicos por enfermedades relacionadas, con la correspondiente disminución en los gastos de sistema de salud. Quienes se oponen afirman que es dar un “cheque en blanco” al consumo de comida chatarra. Reiteran que lo fundamental es llevar una vida saludable, y una vida saludable se logra con reducir al mínimo el consumo de comida chatarra. Poner las píldoras junto a la hamburguesa sólo resultará en mayor consumo de grasas perjudiciales para la salud, y a la larga en mayores gastos para el sistema de salud público.
Quienes están a favor dicen que la medida es equivalente a la exigencia de poner filtros en los cigarrillos o la obligación de usar cinturones de seguridad en los autos. Naturalmente, los que se oponen afirman que la única seguridad se logra si se deja de fumar o si evita el exceso de velocidad y se cumplen todas las normas de tránsito.
La controversia está servida.
Publicadas por Darío Weitz a las 10:50 a. m. 1 comentarios Temas: ciencia
sábado, 7 de agosto de 2010
FOTOGRAFÍA DE LA SEMANA (21)
Cuando las partículas chocan con los gases de la ionósfera, comienzan a brillar generando uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza. Los diferentes colores se deben a los diferentes gases que componen la ionósfera.
Los científicos pronostican la aparición de nuevas auroras celestiales, a partir del aumento en la actividad solar. El sol tiene un ciclo de actividad de 11 años, y el pico anterior del ciclo ocurrió en el año 2001.
Publicadas por Darío Weitz a las 10:31 a. m. 0 comentarios Temas: Fotografia de la Semana




